Bitácora de Campo
Por Mixa Endi Zúñiga
Conceptos para entender el lugar donde vivimos: Humedales. Ramsar. Área Natural Protegida. Reserva de la Biosfera. UNESCO. Patrimonio Mundial.
Son palabras que vemos en letreros, documentos, noticias o publicaciones oficiales, pero que muchas veces nos suenan lejanas, técnicas o difíciles. Sin embargo, todas hablan de algo muy cercano: el lugar donde vivimos.
En el corredor Sonoyta–Puerto Peñasco, estas palabras no son adornos institucionales. Sirven para entender mejor este territorio donde se cruzan el desierto, el mar, la frontera, la pesca, el turismo, los ejidos, las colonias, las aves migratorias, las dunas, los volcanes y la vida cotidiana.
Un Área Natural Protegida es una zona reconocida por el Estado mexicano porque tiene un valor natural importante. Puede ser un desierto, una sierra, una costa, un bosque, una isla o una zona marina. No significa que todo esté prohibido. Significa que existen reglas para cuidar mejor el territorio y evitar que las actividades humanas deterioren sus ecosistemas.
Una Reserva de la Biosfera es un tipo de Área Natural Protegida. Su propósito es conservar la naturaleza, pero también permitir actividades humanas ordenadas. En una reserva puede haber investigación, turismo de naturaleza, educación ambiental y actividades productivas compatibles con el cuidado del territorio.
En nuestra región tenemos cerca dos reservas fundamentales: la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, y la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.
El Pinacate y Gran Desierto de Altar se ubica entre Sonoyta y Puerto Peñasco. Es una zona de cráteres volcánicos, flujos de lava, dunas, sierras, especies del desierto y paisajes únicos. También tiene una historia humana profunda, vinculada a pueblos originarios, rutas antiguas y formas de vida adaptadas al desierto.
El Pinacate también es Patrimonio Mundial de la UNESCO. La UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Cuando un sitio recibe ese reconocimiento, significa que tiene un valor excepcional para la humanidad. No solo para un municipio, un estado o un país.
El Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado es otra Reserva de la Biosfera. Se ubica en la parte norte del Golfo de California y forma parte de un territorio compartido entre Puerto Peñasco y San Luis Río Colorado, con comunidades como el Golfo de Santa Clara y otras localidades relacionadas con el antiguo delta del Río Colorado. Ahí conviven el mar, las mareas, la pesca, especies marinas, aves, humedales, comunidades costeras y actividades económicas que dependen del equilibrio del ecosistema.
Otra palabra importante es Ramsar. Ramsar es el nombre de una ciudad de Irán donde, en 1971, se firmó un acuerdo internacional para proteger humedales. Cuando un humedal es reconocido como sitio Ramsar, significa que tiene importancia internacional por las funciones ecológicas que cumple.
Un humedal es un lugar donde el agua y la tierra se encuentran. Puede ser un estero, una laguna costera, una zona de marea, una marisma, una salina, un delta, un oasis o un encharcamiento natural. En esos sitios descansan aves, se reproducen especies, crecen plantas, se alimentan peces y se sostiene mucha vida.
Bahía Adair es un sistema de humedales costeros ubicado en la transición entre el Gran Desierto de Altar y el Golfo de California. Parte de este paisaje puede observarse desde la carretera que va de Puerto Peñasco al Golfo de Santa Clara: salinas, esteros, marismas, planicies intermareales de lodo, arena y sal, espejos de agua y zonas influenciadas por las mareas.
Estos humedales sirven como áreas de descanso, alimentación y anidación para aves migratorias, además de sostener peces y otras especies del Alto Golfo. Los Humedales de Bahía Adair fueron reconocidos como sitio Ramsar por su importancia internacional y abarcan oficialmente más de 42 mil hectáreas.
Entender estos conceptos ayuda a leer mejor el territorio. Cuando se habla de agua potable en Sonoyta, no es un tema separado del desierto. Cuando se habla de crecimiento urbano en Puerto Peñasco, no es un tema separado de la costa, los humedales y los servicios públicos. Cuando se habla de turismo, también se habla de paisaje, conservación, infraestructura y calidad de vida.
Este lugar donde vivimos no es solamente una carretera entre la frontera y el mar. Es una región con reservas de biosfera, áreas naturales protegidas, humedales de importancia internacional, costa, desierto, ejidos, turismo, pesca, agricultura y vida comunitaria.
Nombrar bien el territorio ayuda a entenderlo mejor. Y entenderlo mejor es necesario para cuidarlo, planearlo y habitarlo con más responsabilidad.
Vivimos en el desierto, sí. Pero no en un desierto vacío. Vivimos en uno de los desiertos con mayor biodiversidad del mundo.
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