Concluí mi participación en Vivero, el programa de formación en prácticas documentales audiovisuales de Ambulante A.C., en su edición Desiertos Mares, realizada con el apoyo del Fondo Netflix para la Equidad Creativa.
Fuimos 16 personas seleccionadas entre 199 postulaciones. Tuve la oportunidad de participar desde Puerto Peñasco y Sonoyta, llevando al proceso las historias, preguntas y paisajes de esta parte del Gran Desierto de Altar y el Alto Golfo de California.
Durante varios meses trabajamos el cine documental desde una idea que para mí resulta fundamental: los territorios también necesitan ser contados por quienes los habitan. Vivero no se limitó a enseñar cámara, sonido o montaje; fue un proceso para investigar, mirar, escuchar y encontrar maneras propias de narrar el noroeste mexicano.
Ambulante lleva más de dos décadas impulsando el documental como una herramienta para comprender nuestras realidades y abrir conversaciones. En esta edición decidió mirar hacia los desiertos y mares del noroeste, una región que muchas veces ha sido contada desde fuera y que tiene muchísimo que decir desde dentro.
Para mí, como realizador y director de cine documental, este proceso reafirma una convicción: tenemos que retratar el noroeste para conocerlo, y conocerlo también es una manera de cuidarlo. El desierto, el mar, las comunidades pesqueras, las fronteras, los pueblos, los paisajes y las transformaciones que estamos viviendo merecen una memoria audiovisual propia.
De Vivero nos llevamos herramientas, aprendizajes y también proyectos. Uno de ellos sigue creciendo desde acá y espero poder compartirlo muy pronto.
Vienen cosas buenas. Que viva el desierto y el mar.
sierto y que viva el mar. 🌵🌊🎬
Mixa Zuñiga.






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